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Guanábana, llet, fruites vermelles i mel

Costa Rica – Turrubares Aprocetu Catigua – Yellow Honey

Costa Rica – Turrubares Aprocetu Catigua – Yellow Honey

Precio habitual €19,70 EUR
Precio habitual Precio de oferta €19,70 EUR
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  • Proceso: Lavado
  • Variedad: Catigua MG2
  • Altitud: 1300 - 1500
  • Cafeicultor: Arnoldo Guerrero
  • Finca: Aprocetu
  • Notas: Guanábana, leche, frutas rojas y miel
Método
Peso
Molido
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Sobre este café

La historia de la asociación APROCETU está ligada al esfuerzo de pequeños productores. Actualmente cuenta con 36 caficultores, aunque nació con 17, fruto de la necesidad de las comunidades de San Rafael, El Pital, El Caite y La Potenciana. En ese momento muchos habitantes estaban abandonando el campo y, con ello, el cultivo del café. Hoy, gracias al proyecto y al trabajo en equipo, las familias han reanudado las cosechas y han logrado fortalecer su comunidad. Don Arnoldo es uno de los fundadores. En 2002, junto a otros 16 productores, impulsó la creación de la cooperativa APROCETU. En 2009 consiguieron por primera vez beneficiar de forma conjunta una cosecha comunitaria, marcando un antes y un después para la asociación. La historia de Don Arnoldo se remonta mucho más atrás. Fue uno de los primeros en sembrar café en la zona de Turrubares, en los años setenta. Junto a su padre empezaron a cultivar y distribuir café en la región, mientras que vecinos como Abel Ramírez aportaban a la caficultura sembrando en sus fincas variedades como Caturra y Catuaí. Por aquel entonces, el único transporte disponible eran caballos y carretas, lo que hacía muy difícil la comercialización del café. En 1985, los vecinos decidieron organizarse y crearon dos recibidores de café, lo que permitió mejorar la recolección y dar mayor visibilidad a su producto. Desde entonces, los cafés de la zona empezaron a distinguirse por su alta calidad en taza.
Sin embargo, en los años 2000 la crisis del precio del café provocó una fuerte migración de las familias y el abandono de muchos cafetales. Ante esta situación, Don Arnoldo impulsó de nuevo el proyecto, convencido de que una central de beneficio comunitaria no sólo ayudaría a reactivar la caficultura, sino también a generar empleo y sostener a las familias de la región.